Jaime Girón Peltier

Estos son los recuerdos que Jaime Girón Peltier "guarda" en su memoria sobre la historia de la familia, y a los que les puso como título El yoyo. Estos relatos -escritos entre 2012 y 2016- son excepcionales, pues brindan información poco conocida -o de plano desconocida para muchos de nosotros- en torno a la historia de la familia Peltier.

El yoyo

 

Por Jaime Girón Peltier

 

El yoyo es un juguete que sube, que baja, que va hacia adelante, hacia arriba, hacia atrás, a la derecha, a la izquierda, se enreda, se desenreda; todo esto caprichosamente.

Por ello así le llamo, ahora, a mi vida: EL yoyo, porque mis recuerdos van y vienen de esa manera, caprichosamente.

Esos recuerdos son, en ocasiones vagos y en otras claros; me acuerdo de hechos y caras de amigos, pero no de sus nombres; en fin, ese soy YO.

Mi nombre es Jaime Jirón Peltier y nací en Parral, Chihuahua, a donde llegué en el vientre de mi adora madrecita, desde Saltillo, Coahuila, ciudad donde residían mis padres Carlos Girón Landell y Josefina Peltier Rivas, a quien por causas de salud, mi padre no podía atender. En esos momentos mi papá estaba a cargo del tendido de la línea telefónica de Saltillo a Monterrey, y se iba en motocicleta a inspeccionar los trabajos, pero tenía que detenerse en varias ocasiones a vomitar sangre, porque tenía úlceras en el intestino; por lo que optaron que, en compañía de mi hermano Carlos, nos fuéramos a  casa de mis abuelos Francisco Peltier y Adelaida Rivas, junto con mi adorada tía Elena, quienes vivían en la parte alta de la casa en donde estaba el Banco de México, del cual mi abuelo era el Director General.